La copa menstrual y yo, por Francisca Hernández I.

04-11-2017

TESTIMONIO MIALUNA:

La copa menstrual y yo
Por Francisca Hernández Ibarra

 

Hace muchos años, una persona que tiene una gran influencia en mí y a la cual admiro mucho (mi madrina), me habló de la copa menstrual. Me llamó mucho la atención pero no lo suficiente para desligarme de los tampones, que en ese momento me resultaban lo más cómodo del mundo, y la verdad es que era lo único que usaba cuando estaba con la regla excepto en la noche, que usaba una toallita normal.

Un par de veces en mis 13 años de menstruación pude haber tenido problemas con mancharme el pantalón o algo así, pero con el tampón estaba de lo más conforme dentro de mi ignorancia.

Por suerte empecé a tomar conciencia de la cantidad de desechos que estaba generando sólo por menstruar, porque no hay que tener en cuenta sólo el tampón una vez usado: piensen en el envoltorio, aplicador, empaquetado, etc. Todo esto termina por supuesto en la basura, ya que en ninguna parte viene la información acerca de qué tipo de plástico es o si se puede o no reciclar. Hasta aquí, ni siquiera he mencionado lo dañino que pueden llegar a ser para nuestra salud… pero resulta que este tema, aunque es un tema importante, no fue lo que gatilló mi cambio.

Decidí cambiar los tampones convencionales que usaba de las típicas marcas y los cambié por unos 'orgánicos' que venían en una cajita similar a los otros: cada tampón con su aplicador y en su respectiva bolsita de papel, muy biodegradable. El aplicador era de cartón, por dentro normal y por fuera 'encerado' (desconozco el proceso y con qué se hace; muy biodegradable también, se supone) y el tampón en sí era 100% de algodón orgánico, también muy biodegradable y  compostable. Pero para mí no era suficiente, seguía con el bichito de que estaba generando muchos desechos, que se iban a demorar mucho menos tiempo en biodegradar pero como no hago compost, eran desechos igual.

Un día mi mejor amiga trajo de nuevo a mi vida la copita menstrual. Me contó que se la había comprado como un regalo de cumpleaños, ¡y que era una de las mejores cosas que le podían haber pasado en la vida! Así que le pregunté que cuál usaba, dónde la había comprado y todos los datos para obtenerla. Su respuesta fue: MiaLuna.

Decidida a comprarla, debía saber cuál era mi talla, porque tienen XS, S, M y L. “De qué dependerá?” –pensé– ¿Cuál es la talla de mi vagina? ¡Cómo iba a saber eso yo! No es como cuando uno se prueba un zapato y si te aprieta pides media talla más grande, por lo que rápidamente me puse a leer la página de MiaLuna, que por suerte te entrega mucha información y es una buena guía en este proceso de adaptación. Al final, depende de que si uno es virgen o no, de la edad, de si has tenido partos naturales y no sé qué otras cosas… Pero está la información… En fin… Soy S.

¡Finalmente la compré! Leí todas las instrucciones y vi mil videos instructivos. La vendedora te hace hasta una suerte de demostración. Ahora sólo faltaba que me llegara la regla. Nunca estuve tan ansiosa de que me llegara: quería probar mi nueva adquisición. Además, ya me había hecho expectativas increíbles con todas las cosas que había estado leyendo.

Luego de unos días por fin empecé a menstruar...

Bueno, en todos los videos que vi, te explican que, al empezar a usar la copita, una inicia un proceso de autoconocimiento: te hablan del canal vaginal, que si uno mete el dedo es posible encontrarse con el cuello del útero, etc. ¡Así que chocha me dispuse a ponerme la copita menstrual! Creía que iba a ser lo más fácil del mundo, porque pensaba que conocía demasiado bien mi vagina y que no tendría mayores dificultades.

Efectivamente, introducirla no fue ningún problema. Sólo tenía que relajar las paredes vaginales y que la copita por arte de magia se abriera y quedara sellada al vacío. Obvio que esto no fue lo que sucedió. Quería tanto pasar de los tampones a la copita, que me puse una presión muy grande y relajarme se me fue imposible, entonces la copita nunca se abría bien y tenía filtraciones. 

Lo primero que pensé fue: “¡Por la cresta! Me gasté 15 lucas en este producto y no puedo usarlo!”. Así que me dije: “Ya Francisca… tranquila, en los videos te dicen que al principio cuesta, relájate, sácala e intenta de nuevo”.

Me  la puse de nuevo (con un protector diario por precaución) y me fui a hacer mi cosas. Veinte minutos después estaba supervisando si habían o no filtraciones y… ¡HABÍAN! Agarré el teléfono (después de lavarme mis ensangrentadas manos, por supuesto) y llamé a mi amiga para pedir orientación. No me sirvió mucho para saber cómo debía ponérmela, pero sí para no bajar los brazos y seguir intentando.

Me demoré como tres meses en adaptarme a MiaLuna (es decir, tres reglas). A medida que la iba usando, me iba quedando cada vez más cómoda, imperceptible. Hasta que un día… ¡Ya no hubo más filtraciones! Ya me había relajado y forjado una muy buena relación con mi vagina, la conocía bien y por fin la copita se abrió como por arte de magia. Desde que aprendí a usarla mi regla y yo, vamos por el mundo con mucha tranquilidad, seguridad y libertad.

¿Expectativas v/s realidad? ¡Cumplidas y superadas! Es impresionante lo práctica que es. ¿Me cambió la vida? Sí, definitivamente. Y lo mejor de todo es que se puede usar doce horas seguidas sin que haya ningún mal olor o riesgo de síndrome de shock tóxico. Duermo tranquilamente toda la noche con ella, no tengo la preocupación de salir de urgencia a comprar toallitas o tampones. El único tiempo que me demanda es hervirla antes de que empiece mi periodo y después de este (tres a cinco minutos cada vez).

¿Económica? La caja de tampones orgánicos me costaba 6 mil aproximadamente, por lo que al comprar MiaLuna recuperé mi “inversión” en menos de tres ciclos (tres meses) y la copita te puede llegar a durar 10 años. ¡Saquen cuentas!

¿La recomiendo? Definitivamente, a todas las mujeres del mundo.  

Hay un problema del concepto ‘menstruación’ que tiene la sociedad; que es sucia, hedionda, asquerosa, pero me reconcilié con mi regla, y con la copita ahora me siento tan bien y tranquila en esos días.

MiaLuna es una solución que me tiene más que satisfecha y contenta. ¡Soy feliz, porque mi regla ya no está relacionada a ningún desecho!


Tags: Testimonio , MiaLuna , Menstruación , Copita Menstrual , Autoconocimiento ,

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