Consciencia Lunar: El ritual de ofrenda de la sangre

07-08-2018

La menstruación en la mujer, es un momento de profunda limpieza para los cuatro planos de su Ser: cuerpo, emoción, mente y espíritu. Gracias a ella vivenciamos un completo resetde todo nuestro sistema y sus funciones, que nos permite afrontar los desafíos de la vida cotidiana completamente renovadas energéticamente.

Sin embargo, muchas mujeres aun no saben, a ciencia cierta, el inmenso potencial que significa recibir mes a mes el flujo de su propia sangre menstrual. El verdadero potencial de la fase menstrual es la ofrenda más bella que nos hace nuestro propio cuerpo, al entregarnos en códigos energéticos, una síntesis de nuestros pensamientos y emociones más ocultos, para poder recibirlos y hacer con ellos una ofrenda de sanación para nosotras mismas y para la Madre Tierra.

La sangre, es un material rico en información que habla sobre nuestro inconsciente individual y colectivo, es decir, sobre todo aquello de lo cual no tenemos plena consciencia, pero que, sin embargo, juega un papel determinante en nuestros actos y decisiones cotidianas.  Asi, nuestro inconsciente esta construido, principalmente, de vivencias que reprimimos por su alto contenido energético (emocional), difícil de asimilar; como son los miedos, los recuerdos dolorosos o las preocupaciones latentes de la vida diaria, que están ejerciendo una poderosa influencia en nuestro modo de ver la realidad. Cuando una mujer recibe en su copita menstrual MiaLuna, esa sangre, lo que tiene en sus manos no es un simple desecho sucio y desagradable. Sino que, por el contrario, recibe un material sagrado con la información más intima de ella misma, que puede ser re-codificada para liberarse de las limitaciones que le impone su mente inconsciente.

El modo de trabajar con la sangre menstrual para re- codificar su información, es a través, de lo que en mi estudio terapéutico Aquaria_terapias, he llamado, códigos rituales de sanación.Para aludir al conjunto de actos rituales que una mujer puede realizar con su sangre menstrual, con el fin de liberar y sanar sus energías y, con ello, ser un campo de emanaciones energéticas limpias y renovadas para si misma y para la Tierra.

El código ritual más sencillo que podemos realizar para este fin, es la ofrenda de nuestra sangre a la Pachamama. Recolectando en un recipiente aparte la sangre de los 2 primeros días de nuestra menstruación y luego, al tercer día, entregarla con absoluta solemnidad a nuestra tierra, en nuestro jardín, o en un macetero de nuestra casa. Los rituales deben prepararse; llenarse de la dedicación y atención amorosa de la mujer, para que sus huellas energéticas dejen los mejores resultados. Por eso, en un ritual construimos un pequeño altar con objetos simbólicos con un sentido personal, un sentido de paz, de protección y de conexión con lo divino. A veces simplemente colocando unas velitas, incienso, flores y algunas piedras, es más que suficiente para tener un altar pleno de significado y poder.

La ofrenda de la sangre consiste en sentarse en la tierra con nuestro frasco en las manos y encender las velas de nuestro altar. De preferencia se han de realizar al atardecer, por las energías propicias de esa hora del día, que invitan a nuestra mente a entrar en un plano de mayor quietud e introspección. Luego de realizar una sencilla meditación, llevando la atención a la respiración para calamar nuestra mente, con amabas manos en la tierra se pueden pronunciar palabras de alto poder vibratorio como:

“Madre Tierra, te ofrendo mi sangre junto a todo el registro de dolor,

para el cual pido sanación”.

Luego, se hace un pequeño agujero en la tierra y lentamente se derrama la sangre del frasco repitiendo nuevamente la misma oración. Asi, con este sencillo y poderoso acto habremos entregado nuestro flujo sagrado, en un acto ritual que es igualmente sagrado. Notaremos después del ritual un efecto indescriptible de paz y armonía, una ligereza del cuerpo y la mente mezclada con una sutil sensación de dicha, al sentirnos unidas y en contacto con nuestra Gran Madre Tierra. Un acto de amor hacia nosotras y hacia ella que nos sana por completo. 

Cada ritual puede ser embellecido y profundizado por el potencial innato de mujer, cuando es capaz de conectar con las fuerzas alquímicas, que se despiertan en ella, al dejarse guiar por la voz y la actitud de su chamana o sacerdotisa interna.

 

Carolina León

Psicóloga Energética

Aquaria- Estudio Terapéutico

            


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