5 claves de autocuidado cíclico:

14-02-2018

5 claves de autocuidado cíclico:

 

Toda tú vibra. Toda tú respira. Toda tú siente.

 

A menudo se nos olvida, pero somos un conjunto, una unidad, un sistema completamente perfecto que interactúa entre sí, complementándose.

Por eso es importante recordarlo siempre y sabernos responsable de nuestra propia salud emocional, física y espiritual.

 

El autocuidado nos ayuda a poner la mirada en nosotras y observarnos, comprendernos, darnos mimo y tiempo para nuestro propio bienestar. Nos permite reconocer en qué punto estamos, qué necesitamos o qué no podemos sostener más.

Nos da esa apertura interior que nos invita a seguir indagando en nosotras: por poner un ejemplo sencillo, el cuerpo físico a poquito que le cuides, ya responde, ya brilla, ya se regocija, permitiéndote esa sensación cálida cuando todo está bien, ¿verdad?.

 

Sí, es muy importante comprender que en esos cuidados físicos y emocionales, está la llave para conocernos en profundidad, sentirnos plenas y vivirnos desde la alegría, el amor y la plenitud. Y todo eso requiere de mucha voluntad, de comprensión, de conectar con el cuerpo y darnos espacio para nosotras.

Igual que también de ser valiente y no tener miedo, pues en ese camino de autocuidado y amor propio, hay muchas cosas importantes que cambian para siempre. Por ejemplo las creencias sobre nosotras mismas que nos dañan…

 

Dale, pues hoy quiero invitarte a un viaje bien bonito hacia tu poderoso amor propio.

Quiero proponerte tomar las riendas de tu bienestar, de tu vida, de tu plenitud y volver al cuerpo, habitarlo, comprenderlo, amarlo, reconocerlo vivo, mágico.

Hoy vengo a hablarte de un plan de autocuidado cíclico, que va a ir complementándose cada semana (haciendo por primera vez en este blog un post múltiple), en donde vas a encontrar cinco propuestas para vivir desde el amor y la consciencia tus ciclos (haciendo hincapié especial en tu menstruación) y darte la maravillosa oportunidad de vivir tu naturaleza cambiante desde el gozo y el auto-descubrimiento. Porque así siento, tendrás una opción más para desterrar del fondo de ti y tu cuerpo, prácticas insalubres que no te permiten quererte, gozarte o vivirte en tu hermosa totalidad.

 

¡Porque te lo mereces! Y ya está bien de no cuidarnos ni un poquito…

 

¡Que lo disfrutes!

 

 

1) Reconocerte cíclica:

 

Sí, aunque te parezca algo muy básico a menudo nos olvidamos de lo que somos. Porque vivimos en un sistema que nos dice que todo es lineal, y a base de tanto escuchar afuera, nos lo creemos y no escuchamos al cuerpo. Y luego queremos que no duela… ¿pero cómo no va a doler? Si no le prestamos ni una pizquita de amor… Si nos llenamos de prisas, de comida basura, de quehaceres sin tener ni ganas o de personas  a veces, que nos llena de oscuridad. Si nos ahogamos de tantas malas palabras hacia nosotras, tanto daño adherido a nuestras pieles. Tanta desconexión y emociones guardadas… Tan poca escucha a nuestro templo sagrado…

Para que no duela, para que sane el cuerpo, tenemos que volver a habitarlo, comprenderlo, darle mimo y caricias, entrar en él y experimentarlo.

Por eso reconocerte cíclica… Ése es el primer paso y muy pronto voy a contarte más.

 

2) Vivirte libre:

 

Quererte de verdad, con todas tus mujeres, con todas tus curvas, con todas tus sombras.

Toda tú vibra. Toda tú respira. Toda tú siente. ¿Recuerdas?

¿Lo ves? ¿Lo reconoces? ¿Lo sientes?

Sí, otra vez. Léelo otra. Mil veces lo escribiría ¿De verdad lo ves? ¿Lo reconoces en serio? ¿Lo sientes en la piel, en tus huesos, en toda tu?

Porque es así, hermana.

Así vibras, respiras, sientes y vives.
Eres un Ser hermoso en esta Tierra.

Única. Especial. Capaz. Llena de sabiduría y poder.

Con todas tus mujeres. Desde todas las que eres.

Porque no eres UNA. Porque puede que seas mil. O al menos cuatro: como cuatro son las estaciones, las fases de la luna, los elementos y las direcciones.

Sí, eres parte también de todo esto ¿Lo sientes? ¿Que cómo puedes vivirte libre?

 

3) Dar un paso adelante:

 

No huyas de ti.

No creas que está afuera lo que estás buscando.

Tú ya eres. Tú ya tienes. Tú ya sabes. Está en ti.

Todo ese cambio. Toda esa gran mujer que deseas sentir. Todo este espejo que te hace beber estas palabras con ansias de conocer por dónde es el camino (o tantas otras páginas…).

Tú ya eres la clave, el mapa y la brújula de tu propia historia, querida.

Por eso da un paso hacia delante. Ya es hora.

 

Créetelo. Siéntelo. Escríbetelo allá donde lo veas todos los días. Todo el rato.

 

Para hacerlo y no solo quedarse en un paso aislado, observa todo lo que te ha hecho llegar hasta aquí. Reconoce todo lo que has logrado, lo que has dejado atrás porque ya no vale o no te sirve.

Ya fue. Ya fuiste. Ahora diste un paso.

Nuestro cuerpo cuando damos un paso adelante en este autocuidado cíclico, empieza a brillar muy fácilmente. Se nota el cambio en ese brillo. Es como una sensación que sale del fondo de nosotras a nuestra piel. Y ésta parece que se siente suave, fuerte, luminosa.

Lo mismo ocurre cuando en vez de dar un paso hacia delante exteriormente, lo hacemos interiormente. Y nos cuidamos de verdad.

Hoy ese cuidado especialmente quiero que sea sobre los químicos. Que mires lo que pones en tu cuerpo. Que tengas la responsabilidad de saber que no sólo es algo que deseas dejar de hacer, sino que realmente hagas.

 

Pero sí te diré que cambia muchísimo tu vida cuando tomas las riendas y te das la oportunidad (como me encanta ésa palabra!) de amarte de verdad, cuidarte sin límites y saberte responsable y capaz de todos los cambios que quieras hacer. Por ejemplo: no dejar que el dolor menstrual te bloquee la vida.

 

 

4) Sembrar la luna:

 

En tu menstruación está la memoria de todo cuanto vives durante todo tu mes, durante todo tu(s) ciclo(s). Y no sólo es eso: es como la savia sagrada de tu árbol del linaje femenino, en donde se guarda su memoria de dolor, de sombras, de poder y misterios.

Es vida, pura vida, llena de transformación y renovación constante.

Es poder, alquimia y sabiduría gota a gota, río a río, luna a luna.

“Sembrar” la menstruación, es crear un espacio amoroso con una parte muy especial y profunda de ti. Es hacer algo muy íntimo para limpiar, sanar y valorar un proceso natural que está cargado de sabiduría y conexión con la MadreTierra, con todas tus mujeres y con tu sabiduría interior. Es hacer las paces con tu cuerpo, con todas esas creencias que han ido alejándote año tras año de ti, con todos tus miedos, sombras, dolores más profundos….

 

Por eso, sembrar tu luna (tu sangre menstrual) es abrirte a la espiritualidad que emerge de ti, y darte la hermosa posibilidad de tener un espacio de silencio, escucha, amor propio y re-conexión con tu cuerpo menstrual, poderoso y capaz.

Es tender un puente que cruza el pasado, el presente y el futuro de la mujer que fuiste (con todas tus mujeres, con todas tus lunas, con todas las mujeres de tu linaje), a la mujer que eres y la mujer que quieres ser.

Es sanar. Es amar. Es devolver y transmutar todo ese dolor, esas malas emociones, ese tabú sobre los ciclos femeninos o todo lo relacionado con el cuerpo de mujer, que durante tantos años se nos ha metido en el cuerpo con este sistema patriarcal. Y que tanto daño nos ha hecho.

 

Es sentir la energía profunda y sanadora de tu tierra interna.

La savia caliente de tu árbol que vuelve a la semilla, a la raíz, a la Madre.

Dándote esa sensación suave, tranquila, casi mágica del silencio, la naturalidad y la (re)conexión profunda. Cuando todo empieza poquito a poco a recolocarse…

 

5) Profundizar en ti:

 

Creo sinceramente que el auto-cuidado es una auténtica revolución hoy en día. En los tiempos que corren (nunca mejor dicho), en esta sociedad tan violentada, enferma y la verdad, bastante perdida, amarse en un acto revolucionario.

Amar es urgente.

 

Es la mejor arma. Y además crea puentes que verdaderamente cambian las cosas:

porque sí tú te cuidas, puedes cuidar también de otros y das ejemplo.
Porque desgraciadamente estamos ávidos de amor, de ver que la gente que nos rodea esté bien, que el mundo puede ser un lugar de conexión, bienestar, celebración, unidad, empatía. Y eso ocurre cuando una está bien. Porque cuando tú te cuidas, tienes raíz, fuerza, valor para el día a día, para todo lo que esté por venir.

 

Profundizar en ti es una forma bella de regalarte justo lo que necesitas: amor propio, seguridad interna, reconexión con el cuerpo, sanar tus ciclos, aliviar el dolor, no sentirte a ti misma tan lejos.

La terapia menstrual es como una aguja que cose muchas herramientas para ese autoregalo. Para ahondar en ti, profundizarte, vivirte y reconocerte.

 

Te ayuda a hacer las paces con tus mujeres y tus ciclos, saber que tu ciclicidad es un tesoro y un mapa único, y ayudarte a recordar que tú eres lo más importante.

Si quieres conocer más de ella, mira por aquí y  aquí especialmente.

 

El autocuidado, en definitiva, es un camino difícil a diario porque a menudo, entre prisas, rutinas, trabajos y diversas historias que a lo mejor no son tan importantes, nos olvidamos de que nosotras somos precisamente: LA MÁS IMPORTANTE.

 

No te olvides de ti.

Ámate mucho. Siéntete mucho. Vívete mucho.


Tags: amor propio , ciclicidad , ser libre , libertad , menstruación consciente , autocuidado , ciclos de la mujer , enamórate de ti ,

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